El día del silencio


9:02
Ah, qué linda noche he pasado. Estoy verdaderamente descansada. Quién sabe desde hace cuanto tiempo no me sentía tan bien.
9:05
Hoy es feriado y no tengo que apurarme y hasta puedo desperezarme a mis anchas. Ahora me ducho y después me acomodo en la cocina para desayunar, en vez que tomar un café de prisa en el bar cerca de la oficina. Quién sabe por qué ando siempre atrasada: no logro nunca levantarme con el despertador.
9:32
Ah, un cigarrillo después del desayuno es la mejor manera de empezar el día.
9:36
¡Caray! Casi me olvidaba que hoy es mi día de silencio, el primero: ¿y qué voy a hacer todo el día sin decir nada? Pienso que saldré a sacar algunas fotos, eso voy a hacer. Y me pondré un esparadrapo en la boca para acordarme de no hablar; y una cartel en el bolsillo que diga “Lo siento, hoy es mi día de silencio”, por si tuviera que dar explicaciones. ¿Lograré sacarle fotos a las expresiones de la gente que ve el esparadrapo y lee el cartel?
9:38
Es todavía demasiado temprano para salir. ¿Qué es lo que hace una qué decide de no hablar todo el día? Medita, ¡eso es! La gente qué no habla medita y creo que hasta haya un refrán, algo como madurar es cuidar lo que dices y meditar lo que callas. Ahora pruebo. Me pongo cómoda y me abstraigo. ¡Menuda sabia me voy a volver callándome en silencio!
9:39
¿Y sobre que medito? Necesito un tema: ¿el amor? ¿La paz universal? ¿Quiénes somos y adónde vamos? Ya lo sé: el infinito. Este sí que es un buen tema, profundo…
9:40

El infinito… lo veo. Me lo había imaginado como un espagueti larguísimo pero en realidad se parece más a una gran caja de la que no se logran vislumbrar las paredes de tan lejanas que están, pero tiene dimensiones; infinitas, creo.

Esto sí que no me lo esperaba, que el infinito tuviera dimensiones, que no logro ver pero que están alrededor mío.

Y espera, ¡tiene color! El infinito es de un color azul oscurísimo, casi negro, y se oscurece a medida que se aleja.

No veo a nadie: ¿y si estuviera aquí toda sola? No, no tendría sentido. Todo este infinito solo para mi… debe haber alguien más. Espera que busco.

¡Increíble! Mientras andaba buscando realicé que no tiene importancia si estoy sola. En mí hay todo, existe todo. El infinito no me envuelve para nada: soy yo el infinito. No necesito nada más. Poseo todas las preguntas y todas las repuestas que se me podrían ocurrir. No me pierdo, en el infinito: yo lo supero, lo lleno, lo desbordo. Es mio, soy yo, el principio y el final, la vida y la muerte, el conocimiento y el misterio. ¡El infinito soy yo!

9:42
¡Qué hambre que da esta meditación!
9:43
Casi casi me vuelvo a la cama y me hecho otra dormidita, hoy que puedo. Al fin y al cabo, mientras duermo estoy callada y no necesito el esparadrapo.

Photo by quinn.anya

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